Spectator Responde a sus Lectores
Sección FAQ: Preguntas y Respuestas
P: Los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara así como la Organización Nacional del Yunque son una cosa completamente distinta al movimiento Nazi de Hitler que nació en Alemania a principios del Siglo XX, no son lo mismo. ¿O sí?
R: Son esencialmente la misma cosa, excepto que la ideología de uno se apoya en un darwinismo biológico basado en la raza mientras que el otro se apoya en un darwinismo teocrático basado en la religión. Ambos son firmes creyentes en la existencia de una grandiosa conspiración judía para el dominio del mundo, ambos son anti-izquierdistas hasta el extremo fanático, ambos son intolerantes hacia cualquiera que no esté completamente de acuerdo con su modo de pensar, y ambos son proclives a la violencia; ambos son terrorismo de extrema derecha.
P: Si los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara fueron los creadores de la Organización Nacional del Yunque, ello no significa que sigan controlando esta creación suya. ¿Entonces por qué se les sigue señalando como la fuerza detrás de la expansión continuada del Yunque?
R: La Organización Nacional del Yunque no fue una creación altruista, desinteresada, sin esperar nada a cambio. Ninguna organización terrorista de extrema derecha crea una organización que le pueda hacer competencia o que le pueda disputar o inclusive quitar el control de las riendas del poder. Cada capítulo de la Organización Nacional del Yunque, creado en Guanajuato, en Querétaro, en Baja California, en Puebla, en Chihuahua y en otros Estados, tiene desde el momento de su fundación los agentes y los dobles-agentes necesarios para seguir manteniendo el control e impedir que se pueda salir por completo del redil. Si alguien cree que realmente le puede arrebatar por completo el control de algún capítulo del Yunque a la jerarquía nacional, se está exponiendo a que terminen matándolo, o si bien le va a que tras darle la paliza de su vida lo expulsen del capítulo con terribles y nada cristianas amenazas de muerte en contra suya y de sus familiares en caso de que se atreva a abrir la boca demasiado.
P: Pero ellos se auto-proclaman católicos tradicionalistas, se cubren de rezos, de plegarias, de imágenes y símbolos religiosos. ¿Cómo se puede desconfiar así de ellos?
R: También los fundamentalistas islámicos de Osama bin Laden se cubren de rezos, de plegarias a Alá (el cual se supone que es el mismo Dios que el Dios de los cristianos y el Dios de los judíos) y al profeta Mahoma, y sin embargo no vacilan un instante en matarse ellos mismos matando al mismo tiempo a mucha gente inocente en torno a ellos creyendo que por cometer tales actos de inhumana barbarie se van a ir derechitos al Cielo. Estos actos suicidas son cometidos inclusive dentro de los templos de oración del Islam (véase lo que está ocurriendo en Irak), dentro de las mezquitas, sin ningún respeto hacia Aquél en cuyo nombre se han eregido los templos de oración y en cuyo nombre van ahí a rezar y a postrarse de rodillas los verdaderos creyentes. De cualquier modo, ni los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara ni sus acólitos en el Yunque se pueden considerar a sí mismos como católicos porque, de inicio, han abjurado de la autoridad de la Iglesia de Roma, calificando a todos los Papas de Juan XXIII hasta el Papa actual Benedicto XVI como “judíos masones infiltrados”.
P: ¿Está siendo financiado Spectator por algún banquero judío?
R: Spectator no está recibiendo un solo centavo de ningún banquero o financiero judío, de ningún industrial o comerciante judío, de ninguna organización judía, ni tiene relación alguna ya sea de modo directo o indirecto con funcionario alguno del Estado de Israel, como tampoco ha solicitado o está solicitando apoyo económico que provenga de comunidad judía alguna de cualquier parte del mundo.
P: ¿Es Spectator o el grupo Spectator una organización que incluya algún judío o alguien con ascendencia judía?
R: Detrás de Spectator no hay ningún judío, ni hay algún ascendiente judío en tercero, cuarto, o quinto grado. Si lo hubiera, Spectator no tendría razón alguna para andarlo ocultando, porque tal hecho es un estado, una condición, como ser negro, chino, o mexicano, y no es un acto. Y en la óptica de Spectator, cualquier persona, cualquier ser viviente pensante en cualquier parte del Universo debe ser evaluada y juzgada no por su raza o por sus creencias religiosas o por su aspecto físico o condición física, sino por lo único que realmente cuenta al final de la jornada: por sus actos. Si hay algún antecesor judío diez generaciones atrás, Spectator no va a despilfarrar sus recursos para tratar de indagarlo, habiendo cosas más urgentes y mucho más apremiantes como el tener que enfrentar la monstruosa amenaza en la que se está convirtiendo la Organización Nacional del Yunque.
P: La Universidad Autónoma de Guadalajara anuncia en uno de sus emblemas "una educación con valores morales". ¿No es esta proclama algo que hable a su favor?
R: Lo sería, si fuera cierto. Lamentablemente, no lo es. A los jóvenes que son reclutados dentro de la sociedad clandestina Tecos se les instruye que no le dirán nada de ello a nadie, ni siquiera a sus propios padres. O sea, les están enseñando a mentirle a sus propios padres. ¿Esos son valores morales? Ya dentro de la sociedad Tecos, se les instruye que deben ganarse la confianza de sus compañeros de clase para actuar como soplones en contra de ellos. ¿Esos son valores morales? Los reclutados son obligados a tomar como modelo de vida el comportamiento del cobarde que esconde sus actividades en las tinieblas usando seudónimos y firmando todos sus reportes con dichos seudónimos, negando su afiliación cuando se les pregunte por ello, enseñándolos a infiltrar, a traicionar, y a mentir, convirtiendo todo esto en hábitos rutinarios que se espera que se lleven consigo por el resto de sus vidas. Y a los estudiantes que no son reclutados dentro de la organizacion Tecos, en el transcurso de unos cuatro o cinco años se les domestica quitándoles todo rastro de esa inconformidad espontánea necesaria para la generación de todo tipo de nuevas ideas que permiten romper esquemas y moldes que posibilitan al hombre su avance científico y cultural, a los “no-tecos” se les imbeciliza hacia la resignación silenciosa volviéndolos mansos y tan cobardes como sus compañeros de clase que esconden su “tequismo” en el anonimato. ¿Esos son valores morales? ¿Quién lo dice? El emblema que dice “una educación con valores morales” se antoja tan hipócrita y tan cínico como el anuncio de “bienvenida” al campo de concentración y matanza industrializada de Auschwitz-Birkenau que decía “Arbeit Macht Frei” (El Trabajo Os Hará Libres). ¡Sí, como no!
P: Spectator no parece estar muy de acuerdo con el modelo económico comunista basado en un control absoluto de la economía a manos del Estado, pero tampoco parece estar muy de acuerdo con una economía de mercado libre sin control alguno de por medio. ¿Qué alternativa propone Spectator?
R: La llana realidad que debe ser aceptada por todos es que no existe un modelo económico perfecto que pueda servir para todos los tiempos. El modelo marxista fue un sistema que fracasó, pero ello no significa que pudiera haber sido de utilidad limitada por un tiempo limitado. Una economía diseñada para tiempos de guerra puede funcionar muy bien en tiempos de guerra, pero difícilmente será tolerable a largo plazo en tiempos de paz. Del mismo modo, una economía diseñada para tiempos de paz difícilmente será sostenible o de mucha utilidad en tiempos de guerra, con sus ciclos de auge-depresión. Una cosa que muchos neofascistas le alaban a Hitler es la espectacular recuperación de la economía alemana después de que se convirtió en Canciller. Pero minimizan o prefieren ignorar por completo el hecho de que uno de los factores esenciales para tal recuperación fue el haber llevado a cabo la creación de millares de empleos construyendo uno de los arsenales militares más grandes de la Historia, y ello en violación abierta y descarada a lo que se había comprometido Alemania al firmar el Tratado de Versalles. Se contruyeron centenares de fábricas para producir decenas de submarinos, acorazados de guerra, flotas enteras de aviación, millares de tanques, motocicletas, y equipo de apoyo logístico, todo lo cual en su momento fue casi una panacea para generar empleos para millares de ingenieros, técnicos, obreros, secretarias, supervisores y administradores, inyectándole bríos a la economía. No hay nada mejor que la maquinaria de guerra para estimular la economía de un país (la entrada de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial fue lo que a fin de cuentas terminó por sacar por completo a dicho país de la Gran Depresión en la que cayó en 1929, e inclusive en la actualidad las guerras en Irak y Afganistán han mantenido a la economía norteamericana andando tras el final de la “guerra fría” con la ya extinta Unión Soviética). El problema de una economía sustentada sobre tal base es que a la larga se vuelve casi obligatorio involucrarse en guerras bajo cualquier pretexto con el fin de mantener a la economía en marcha, reponiendo lo que vaya siendo destruído en el campo de batalla con nueva producción fabril. Por otro lado, ciertamente cada soldado ocupado en el frente de guerra será un desempleado menos del que habrá que preocuparse en casa. Bajo condiciones especiales, un socialismo moderado puede ser una receta exitosa para mantener la economía de un país pacifista trabajando y produciendo una distribución equitativa de la riqueza generada sin negarle al empresario que arriesga su capital la recompensa a la que tiene derecho. Ejemplo de ello son países como Suecia y Francia. Pero la receta comunista basada en la planificación centralizada de la economía negándole al individuo su justa recompensa por su creatividad y su esfuerzo extra es una fórmula destinada al fracaso. Pero el extremo opuesto, el depredador neoliberalismo económico a ultranza basado en la fantasía de que el enriquecimiento desmedido de unos cuantos se irá filtrando de alguna manera hacia abajo, hacia los estratos sociales inferiores, sin la intervención del Estado, es otra receta que, como lo muestra el caso de México, sólo sirve para agrandar groseramente la brecha entre pobres y ricos. El problema crucial de la economía como materia de estudio es que ningún economista puede decir con certeza cuál es el intermedio óptimo entre ambos extremos. Nadie sabe tampoco cuál es el grado ideal de injerencia de un gobierno para poder ejercer de la mejor forma posible la rectoría económica del Estado, hay demasiadas variables de por medio, muchas de las cuales no pueden ser representadas por modelo matemático alguno. Lo que puede trabajar hoy, puede ser malo a la larga. Desde la perspectiva de Spectator, la única economía sensata es aquella que, desprovista de dogmatismos, pueda ser lo suficientemente flexible para irse adaptando a un mundo cambiante, y habrá que aceptar en todo momento que se trata de un experimento en marcha en el cual el fracaso está a la vuelta de cada esquina. Porque así trabaja eso que llamamos “economía”. Ni modo.
P: ¿Descarta Spectator toda posibilidad de que haya habido algún judío metido en la política para promover el comunismo marxista-leninista en alguna parte del mundo?
R: Responder esta pregunta en forma apropiada requiere llevarnos primero al campo de la estadística, al campo de las distribuciones porcentuales, al campo de las probabilidades aplicadas a las ciencias sociales. Exceptuando grupos extremadamente pequeños de gente (digamos de unas diez o veinte personas), cualquier población lo suficientemente grande (estamos hablando en términos de centenas de millares o inclusive de millones de personas) eventualmente generará la suficiente diversidad como para que vayan apareciendo incluídas todas las posibilidades, y muchas veces las distribuciones porcentuales se mantendrán más o menos constantes de nación a nación, de país a país, sin que importen en lo absoluto cuestiones de raza o religión. Tómese por ejemplo el asunto del cáncer de mama entre las mujeres. En una población lo suficientemente grande harán su aparición inevitable los casos de cáncer de mama sin que se pueda hacer absolutamente nada para evitarlo (a menos de que se logre desarrollar una vacuna para impedirlo). Esto no significa que todas las mujeres en el grupo de estudio seleccionado contraerán cáncer de mama. Y los porcentajes de cáncer de mama se mantendrán más o menos constantes de una nación a otra con el paso del tiempo, a grado tal que si en un núcleo poblacional (digamos, Estados Unidos) se observa un porcentaje de incidencia de casos de cáncer de mama que sea el doble o el triple del porcentaje observado en otros países (digamos, Japón), esto llamará de inmediato la atención de los científicos sobre la posibilidad de que haya factores genéticos o ambientales (alimentación, pesticidas, etc.) en juego que estén agravando la situación. Del mismo modo, toda población lo suficientemente grande generará de modo inevitable un porcentaje con tendencias criminales. En todos los países hay cárceles porque en todos los países encontramos asaltantes, pedófilos, bandas de delincuencia organizada, estafadores, delincuentes de cuello blanco, tratantes de blancas, en fin, lo de siempre. Si, por ejemplo, en algún país no hubiera ni drogadictos ni alcohólicos, los científicos del mundo entero de inmediato enfocarían su atención hacia dicho país para tratar de descubrir qué es lo que se está haciendo bien en dicho país que no se está haciendo en todos los demás, para tratar de descubrir el factor de fondo que pueda causar la diferencia. Un ejemplo de un factor de fondo lo tenemos en Francia, en donde el promedio de la población tiene una menor incidencia de accidentes cardiovasculares que los que tiene el norteamericano promedio, siendo esta diferencia una diferencia estadísticamente significativa y no una diferencia debida al azar, la cual parece tener su explicación en el mayor consumo en Francia de vinos rojos y tintos, cargados de antioxidantes y bioflavonoides. Pero la existencia de un porcentaje de gente con ciertas características (digamos, un seis por ciento) no significa ni en sueños que el resto de la gran mayoría de la población (el 94 por ciento) comparta dichas características. La distribución de las variedades estadísticas alcanza a todos los países del orbe, en todos los países vamos a encontrar altos y chaparros, inteligentes y tontos, delgados y obesos, y en esto ni los judíos ni el estado de Israel son la excepción. Así como hay judíos ortodoxos (de tendencia conservadora) también hay judíos reformistas (de tendencia liberal). Así como hay judíos convencidos en las bondades de un sistema social basado en el apoyo a la libre empresa con la menor interferencia posible del Estado (el equivalente de la derecha en México), también hay judíos que reclaman una presencia fuerte del Estado en todos los ámbitos de la actividad económica (el equivalente de la izquierda en México). Y así como hay judíos de “derecha” y de izquierda, también hay judíos de derecha radical (Meir Kahane era uno de ellos) y de izquierda radical. Estadísticamente hablando, esto es inevitable. Cualquier sociólogo que escarbe en las hemerotecas eventualmente encontrará judíos metidos a la política y al activismo social, y entre ellos habrá invariablemente un porcentaje que creía haber descubierto en las ideas de Marx la solución mágica para todo. Pero suponer que la existencia de un porcentaje reducido de judíos simpatizantes del modelo económico comunista es una “prueba” de la existencia de una gigantesca “gran conspiración judía masónica comunista” para el dominio del orbe en la que están metidos todos los judíos constituye un soberano insulto a la inteligencia, una estupidez tan absurda como el suponer que la sola existencia de grupos ultrafanáticos como los Tecos de la Autónoma de Guadalajara y del Yunque (los cuales no representan ni siquiera a la centésima parte de la población total de México) constituye una prueba contundente de que todos los mexicanos son adictos a las fantasías de la extrema derecha neofascista por el solo hecho de ser mexicanos, y que inclusive por tal supuesto haya quienes consideren deseable o necesario un programa de exterminio masivo llevando a marchas forzadas a cien millones de mexicanos -incluídos ancianos, mujeres y niños- hacia los hornos crematorios para “terminar” de una vez por todas y para siempre con el peligro que representan para toda Hispanoamérica los Tecos y el Yunquismo.
P: ¿Puede el mexicano promedio aspirar a una mejoría económica substancial ahora que Felipe Calderón, apoyado en su candidatura presidencial tanto por Los Tecos como por el Yunque, tiene en sus manos la oportunidad y el poder para aplicar todas las grandes ideas que en sus campañas decía tener para ello?
R: ¿Grandes ideas? ¿Cuáles? La “reforma hacendaria” propuesta por Felipe Calderón dista mucho del anhelo original del fundador del PAN, Don Manuel Gómez Morín (reducir los gravámenes fiscales y la tramitología lo más que se pueda con el fin de estimular a la libre empresa, la creación de empleos, y la generación de riqueza), y lo que se tiene en su propuesta es la creación de un nuevo impuesto, el CETU, sin derogar ninguno de los impuestos ya existentes, cuyos alcances negativos ya están despertando enormes preocupaciones entre varios sectores de la población conforme las repercusiones negativas de este Frankenstein fiscal se van dando a conocer. Quienes esperaban algún alivio en su situación económica con la reconfirmación de la derecha y la ultraderecha en el poder federal tendrán que despertar más pronto de lo que se imaginan -si es que no han despertado ya- ante la triste realidad de lo que fue un gran timo arropado con la más extensa demagogia y la más costosa propaganda que el dinero pueda comprar. Hay más información de Spectator en relación a esto en la entrada La Reforma Hacendaria Calderonista puesta dentro del blog Kaleidoscopio II.
P: ¿Está Spectator a favor o en contra del aborto?
R: Por respeto a sus lectores, Spectator no asumirá ninguna postura relacionada con el aborto, ni a favor ni en contra. Esa no es la función de Spectator. Cada quien, basado en sus propias convicciones morales, éticas, religiosas, e inclusive económicas, tiene que tomar su propia decisión al respecto, y asumir la responsabilidad que le corresponde en la toma de su decisión, la cual ya se sabe que para muchas mujeres no será una decisión fácil.
P: ¿Por qué razón tiene Spectator activada la moderación de comentarios? ¿Por qué pueden pasar varios días o inclusive semanas para que aparezcan publicados los comentarios? ¿Está ejerciendo Spectator la censura?
R: Por espacio de casi un año (y esto es algo que le consta a todos aquellos que han estado siguiendo estas bitácoras desde que empezaron a ser publicadas en mayo del 2006), Spectator no tuvo activada ninguna moderación de comentarios. Todos los comentarios enviados eran publicados de inmediato automáticamente por Blogger conforme iban llegando, sin que Spectator metiera la mano en dichos comentarios para nada. Sin embargo, empezando el mes de febrero del 2007, las secciones de comentarios, especialmente aquellas puestas en los Foros de Testimonios, empezaron a ser objeto de un sabotaje intenso por parte de quienes empezaron a desesperarse cuando se dieron cuenta de que muchos testimoniantes estaban empezando a hablar revelando lo que verdaderamente está sucediendo dentro de la Universidad Autónoma de Guadalajara. El sabotaje consistía en estar metiendo por proceso de copiado y empastado “comentarios” inusualmente largos consistentes de varias miles de palabras de texto (llegaron al extremo de estar metiendo capítulos completos del libro Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra), material que no tenía absolutamente nada que ver con los temas discutidos en las bitácoras, los cuales apilados uno tras otro volvían muy tardada la finalización de la carga en la computadora a través de Internet de las páginas de comentarios, inclusive en máquinas utilizando una conexión de alta velocidad. (Este sabotaje aparece reportado en un comentario enviado al Primer Foro de Testimonios por uno de los lectores de Spectator el martes 20 de febrero del 2007.) Aunque Spectator ya anticipaba este tipo de ataque cibernético, Spectator se había abstenido de recurrir a montar una defensa con la esperanza de no verse forzado a implementar algo que pudiese ser visto como censura. Pero la gente funesta que ha estado siendo denunciada por Spectator, carente por completo de argumentos veraces e inteligentes con qué responder a las denuncias que estaban siendo interpuestas en contra de ellos no sólo por Spectator sino por sus muchos lectores, e incapaz de contenerse las ganas de recurrir al sabotaje, traicionaron esta confianza, y como consecuencia en la última semana de marzo del 2007 Spectator tuvo que activar la moderación de comentarios para detener los ataques de sabotaje, con lo cual los saboteadores ellos mismos se cerraron la puerta con las amplias libertades que les habían sido concedidas generosamente por Spectator para comentar en cualquier parte lo que les diera la gana. Además de ser activada la moderación de comentarios, se procedió a borrar aquellos “comentarios” consistentes en decenas de miles de palabras de texto que de hecho no eran comentarios propios del remitente ya que le hubieran tomado muchas horas redactar comentarios de tal extensión; borrado que ocasionó que estos hipócritas se quejaran lacrimosamente de que Spectator les estaba borrando “sus” comentarios a sabiendas de que los capítulos de la obra Don Quijote de la Mancha no son comentario alguno válido. Y no queda duda alguna de que, si hubiesen podido tener identificado plenamente a Spectator, ya habrían llevado a cabo la ejecución de uno o varios asesinatos, porque esta es gente esencialmente criminal sin respeto a la vida de nadie ni el daño que le puedan ocasionar a los demás. Trataron de acallar la verdad por medio del sabotaje, y les falló el cálculo, y al ocurrir tal cosa ellos mismos le dieron mayor credibilidad a las denuncias de Spectator porque el que no tiene nada que ocultar jamás teme lo que a la luz de la verdad pueda aparecer publicado. Que quede perfectamente claro que si hay alguien que detesta y aborrece cualquier tipo de censura es precisamente Spectator. Spectator está decididamente cien por ciento en pro de la plena libertad de expresión (¿están escuchando esto bien, señores de la Universidad Autónoma de Guadalajara?) En cuanto a los retrasos de días e inclusive semanas en la publicación de los comentarios, algo por lo cual Spectator aprovecha la ocasión para pedir disculpas por anticipado, tómese en cuenta de que Spectator no sólo tiene que estar monitoreando continuamente todas las secciones de comentarios de las bitácoras que ya han sido publicadas (las cuales se están acercando al centenar) sino que además Spectator está dedicado a la preparación y publicación de materiales nuevos, lo cual consume una cantidad extraordinaria de tiempo, sobre todo cuando los lectores esperan obtener información documentada, precisa, y veraz, con la calidad que están acostumbrados a obtener aquí, algo en lo cual Spectator no desea defraudar a ninguno de sus lectores.
P: ¿Por qué razón tiene Spectator activada la moderación de comentarios? ¿Por qué pueden pasar varios días o inclusive semanas para que aparezcan publicados los comentarios? ¿Está ejerciendo Spectator la censura?
R: Por espacio de casi un año (y esto es algo que le consta a todos aquellos que han estado siguiendo estas bitácoras desde que empezaron a ser publicadas en mayo del 2006), Spectator no tuvo activada ninguna moderación de comentarios. Todos los comentarios enviados eran publicados de inmediato automáticamente por Blogger conforme iban llegando, sin que Spectator metiera la mano en dichos comentarios para nada. Sin embargo, empezando el mes de febrero del 2007, las secciones de comentarios, especialmente aquellas puestas en los Foros de Testimonios, empezaron a ser objeto de un sabotaje intenso por parte de quienes empezaron a desesperarse cuando se dieron cuenta de que muchos testimoniantes estaban empezando a hablar revelando lo que verdaderamente está sucediendo dentro de la Universidad Autónoma de Guadalajara. El sabotaje consistía en estar metiendo por proceso de copiado y empastado “comentarios” inusualmente largos consistentes de varias miles de palabras de texto (llegaron al extremo de estar metiendo capítulos completos del libro Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra), material que no tenía absolutamente nada que ver con los temas discutidos en las bitácoras, los cuales apilados uno tras otro volvían muy tardada la finalización de la carga en la computadora a través de Internet de las páginas de comentarios, inclusive en máquinas utilizando una conexión de alta velocidad. (Este sabotaje aparece reportado en un comentario enviado al Primer Foro de Testimonios por uno de los lectores de Spectator el martes 20 de febrero del 2007.) Aunque Spectator ya anticipaba este tipo de ataque cibernético, Spectator se había abstenido de recurrir a montar una defensa con la esperanza de no verse forzado a implementar algo que pudiese ser visto como censura. Pero la gente funesta que ha estado siendo denunciada por Spectator, carente por completo de argumentos veraces e inteligentes con qué responder a las denuncias que estaban siendo interpuestas en contra de ellos no sólo por Spectator sino por sus muchos lectores, e incapaz de contenerse las ganas de recurrir al sabotaje, traicionaron esta confianza, y como consecuencia en la última semana de marzo del 2007 Spectator tuvo que activar la moderación de comentarios para detener los ataques de sabotaje, con lo cual los saboteadores ellos mismos se cerraron la puerta con las amplias libertades que les habían sido concedidas generosamente por Spectator para comentar en cualquier parte lo que les diera la gana. Además de ser activada la moderación de comentarios, se procedió a borrar aquellos “comentarios” consistentes en decenas de miles de palabras de texto que de hecho no eran comentarios propios del remitente ya que le hubieran tomado muchas horas redactar comentarios de tal extensión; borrado que ocasionó que estos hipócritas se quejaran lacrimosamente de que Spectator les estaba borrando “sus” comentarios a sabiendas de que los capítulos de la obra Don Quijote de la Mancha no son comentario alguno válido. Y no queda duda alguna de que, si hubiesen podido tener identificado plenamente a Spectator, ya habrían llevado a cabo la ejecución de uno o varios asesinatos, porque esta es gente esencialmente criminal sin respeto a la vida de nadie ni el daño que le puedan ocasionar a los demás. Trataron de acallar la verdad por medio del sabotaje, y les falló el cálculo, y al ocurrir tal cosa ellos mismos le dieron mayor credibilidad a las denuncias de Spectator porque el que no tiene nada que ocultar jamás teme lo que a la luz de la verdad pueda aparecer publicado. Que quede perfectamente claro que si hay alguien que detesta y aborrece cualquier tipo de censura es precisamente Spectator. Spectator está decididamente cien por ciento en pro de la plena libertad de expresión (¿están escuchando esto bien, señores de la Universidad Autónoma de Guadalajara?) En cuanto a los retrasos de días e inclusive semanas en la publicación de los comentarios, algo por lo cual Spectator aprovecha la ocasión para pedir disculpas por anticipado, tómese en cuenta de que Spectator no sólo tiene que estar monitoreando continuamente todas las secciones de comentarios de las bitácoras que ya han sido publicadas (las cuales se están acercando al centenar) sino que además Spectator está dedicado a la preparación y publicación de materiales nuevos, lo cual consume una cantidad extraordinaria de tiempo, sobre todo cuando los lectores esperan obtener información documentada, precisa, y veraz, con la calidad que están acostumbrados a obtener aquí, algo en lo cual Spectator no desea defraudar a ninguno de sus lectores.
P: ¿No ha estado aprovechando Spectator oportunísticamente las noticias del día para darle su propia interpretación personal a los hechos conforme se han ido desenvolviendo?
R: Nada de lo que ha hecho Spectator ha sido producto de la casualidad o del azar. Mucho antes de que los trabajos de Spectator empezaran a salir a la luz en mayo del 2006, Spectator ya tenía trazado cuidadosamente un plan de acción que se ha ido ejecutando al pie de la letra para la exposición de sus materiales al pueblo de México. Y, mucho más importante, Spectator contaba ya con información privilegiada de primera mano sobre ciertos sucesos que iban a comenzar a suceder en el panorama político nacional, sucesos de una enorme trascendencia que terminarían tocando de un modo u otro las vidas de cientos de millones de mexicanos. Aunque Spectator podría haber esperado hasta el 2007 o inclusive el 2008 para entrar en acción, haber hecho tal cosa le habría restado credibilidad y validez a la exposición de sus denuncias, comentarios y observaciones, cediéndole además a los enemigos de México y de la humanidad entera un tiempo valioso que de otra manera habrían utilizado en su ventaja. No es lo mismo esperarse a que una tormenta haya pasado limitándose a opinar a posteriori sobre un hecho ya consumado que efectuar el desmenuzamiento y análisis de los hechos conforme se van desarrollando e inclusive desde antes de que la tormenta haya llegado. Haberse esperado más tiempo de lo estrictamente indispensable y necesario habría privado a Spectator de su elemento más efectivo: la sorpresa. Golpe tras golpe, el asalto montado por Spectator ha sido metódico, paciente, y vigoroso. En el manual de Spectator no existen las palabras tregua ni reposo, ni tiene planeado Spectator amainar su acometida en contra de gente inmisericorde y despiadada que tampoco tiene planeado dar marcha atrás en sus planes perversos. Se trata de una nueva lucha con un nuevo frente de guerra, en la que habrán de decidirse muchas cosas por venir.
P: Soy un estudiante de preparatoria en la ciudad de León, Guanajuato, y soy también miembro de un capítulo de la Organización del Yunque. Creo estar del lado de los buenos, creo estar del lado correcto. ¿Qué le hace creer a Spectator que su lucha es una lucha justa?
R: Las armas de Spectator son la verdad y la no-violencia. Las armas de sus adversarios son la mentira, el fanatismo, la simulación, la violencia, el engaño y la traición. Juzque con esto el estudiante si realmente cree estar del lado de “los buenos”.
P: ¿Es cierto que tanto la Universidad Autónoma de Guadalajara como la Alemania Hitleriana tienen similitudes asombrosas tanto en su génesis como en su evolución?
R: Así es. Hasta parece un juego del destino. Además de que ambas nacieron prácticamente en el mismo año, ambas nacieron después de eventos históricos de orden caótico en sus respectivos países y regiones. Mientras que la Alemania Hitleriana nació poco después del fenomenal descalabro que significó la Primera Guerra Mundial, la Universidad Autónoma de Guadalajara nació poco después de la Guerra Cristera. Ambas fincaron su éxito en el fanatismo producido por el celebrado mito de “la gran conspiración judía masónica comunista”. Ambas aprendieron a sembrar el terror por medio de inhumanas y criminales “fuerzas de choque” dizque para preservar el orden aunque el verdadero objetivo fuese asegurar las riendas del poder obteniendo una obediencia dócil y ciega de parte de los atemorizados. Ambas se aliaron desde un principio con el gran capital usando el espantajo de que los comunistas estaban tocando la puerta con la intención de quitarles todo. Y ni la una ni la otra se conformaron con la razón inicial que supuestamente las movió a la acción. Hitler supuestamente ofrecía “salvar” a Alemania del comunismo. Una vez que hubo logrado afianzar el poder, estando ya “salvada” Alemania del comunismo, el Nazismo no tenía ninguna justificación ética ni moral para desbordarse fuera de las fronteras de Alemania. El Nazismo debería haberse quedado confinado para siempre a territorio alemán, al igual que el comunismo bolchevique estaba confinado en Rusia. Pero creyéndose poderoso e invencible, Hitler sacó a sus ejércitos conquistadores fuera de las fronteras alemanas, y así empezó la Segunda Guerra Mundial. Del mismo modo, los primeros Tecos ofrecían “salvar” al Estado de Jalisco de la educación socialista, esa fue su bandera. Pero una vez que esto dejó de ser una bandera de causa, hicieron lo mismo que Hitler; sintiéndose poderosos e invencibles, actuando en la más completa impunidad, empezaron a desparramarse fuera de los confines del Estado de Jalisco para sembrar sucursales suyas en otros Estados con el fin de extender su imperio de terror y aumentar su área de influencia, sembrando nuevos nidos de neofascismo en donde antes no los había. Y de hecho, tienen ya en la pizarra la fundación de decenas -ahora- y centenares -después- de campus universitarios en todos los Estados del país para expandirse posteriormente fuera de México hacia naciones en donde ya los espera gente “amigable” ansiosa por sumarse a LA GRAN CONSPIRACION INTERNACIONAL DEL YUNQUE, naciones como Chile, Argentina y Paraguay, una expansión masiva del “Falangismo”mexicano que ya no tiene absolutamente nada que ver con “salvar” al Estado de Jalisco de la educación socialista. También Hitler, al igual que los Tecos tuvo la astuta precaución de estarle extrayendo a sus soldados (en 1934) y a sus allegados cercanos juramentos de lealtad revestidos con una falsa pseudo religiosidad “nacionalista”. Lo que aún está por verse es si el desenlace final de la Universidad Autónoma de Guadalajara tendrá algún parecido así sea simbólico al colapso del imperio Hitleriano, aunque hay que recordar que la conclusión de este último se tuvo que llevar a cabo a un costo enorme de millones de vidas, incluídas las de muchos alemanes cuya culpa fue haberle vendido el alma a Hitler a cambio de nada.
P: ¿No se supone que gente con preparación académica universitaria tiene por ese solo hecho la capacidad de discernimiento y la madurez emocional necesarias para evitar caer en fanatismos de cualquier tipo?
R: Cualquier persona, a cualquier edad, sin importar su grado de preparación académica, puede caer en la trampa de la seducción de la histeria extremista fanática, si no está mental y espiritualmente preparada para resistir el asalto (aunque se reconoce que es mucho más fácil engullir a jóvenes adolescentes que no tienen mucho de haber entrado plenamente en la pubertad). Véase en relación a esto la filiación de los detenidos en Inglaterra por los atentados terroristas cometidos en Londres y Escocia. Varios de los ocho detenidos al 4 de julio del 2007 eran médicos. Kafeel Ahmed, con grado de Maestría en Ingeniería Aeronáutica y un grado de Doctorado en Dinámica Computacional de Fluidos, era el conductor del jeep que se estrelló el sábado 30 de junio del 2007 en la terminal del aeropuerto de Glasgow. Otro de los arrestados era el Doctor (médico) Bilal Abdullah. Podemos confirmar también la identidad de Mohammed Asha, médico jordano, y la de su esposa Maroua Daana, ayudante de laboratorio, entre los arrestados. Eran médicos, graduados universitarios, profesionistas en quienes los ingleses confiaban su salud y sus vidas, gente cuya profesión tenía como misión prioritaria el salvar vidas, y que pese a ello no vacilaron en juntarse con un fin común: matar a tanta gente como fuese posible. ¿Cómo es posible conciliar esto? El mismo Goebbels, el Ministro de “Información” (Propaganda) de Hitler, era poseedor de un Doctorado universitario que no le sirvió absolutamente de nada para evitar ser engullido por las mentiras de Hitler, a las cuales agregó las suyas propias terminando por creer en ellas.
P: ¿No es una incongruencia de parte de Spectator el no dar la cara mostrándose abiertamente ante el mundo entero al mismo tiempo que objeta el anonimato detrás del cual se esconden los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara y los militantes de la Organización Nacional del Yunque?
R: La comparación está fuera de lugar. Spectator no es el que está promoviendo las actividades de alguna sociedad secreta alentando a sus miembros a golpear por la espalda y a traición. Spectator tampoco está envuelto en actividades criminales y actos fuera de la ley. Spectator no tiene interés alguno en llevar a cabo o colaborar para la conquista del poder político en México con el fin de colmar ambiciones personales desmedidas que rayan en la locura. Ciertamente, Spectator no representa peligro alguno para México. En todo caso, Spectator es parte de la solución, no parte del problema. La única motivación -desesperada, por cierto- que tienen los amos ocultos de los movimientos secretos de la extrema derecha en México de saber quién o quiénes es Spectator es para enviarle de inmediato los sicarios a su servicio con el fin de eliminar todo aquello que tenga algo que ver con Spectator, usando esta represalia como escarmiento y como advertencia para quienes quieran recorrer el camino de Spectator. Pero Spectator no les va a dar ese gusto a sus acérrimos archiadversarios. Ellos son los que escogieron primero desde hace mucho tiempo el anonimato total como forma de lucha, y Spectator lo único que ha hecho es responderles en consecuencia con su misma táctica con el fin de denunciarlos. Así, Spectator les está dando una dosis de su propia medicina, la cual seguramente les ha de saber muy amarga. Por otro lado, reservando su identidad, Spectator evita caballerosamente el convertirse en receptor de homenajes, premios y ceremonias públicas de reconocimiento a su labor, por ser esto algo que Spectator no está buscando para sí.
P: Soy un padre de familia interesado en inscribir a mi hijo dentro de la Universidad Autónoma de Guadalajara. ¿Por qué razón habría de poner a mi hijo en otra universidad?
R: En primer lugar, al inscribir a su hijo en esta universidad, desde el primer día lo expondrá a los riesgos y peligros citados dentro de Los Blogs de Spectator. ¿Realmente desea hacer tal cosa con su propio hijo? En segundo lugar, debe tomar conciencia de que parte de las elevadas colegiaturas que le estarán cobrando irán a enriquecer aún más los bolsillos de una de las familias más amoralmente corruptas de México. Pero esto no es lo peor. Lo peor de todo es que parte de ese dinero será utilizado para financiar en todo México la expansión de una organización terrorista de extrema derecha que ya se desbordó fuera de los confines de la ciudad de Guadalajara y está amenazando con extenderse hacia otros países. ¿Realmente desea usted patrocinar estos eventos que se pueden revertir a la larga? Recuerde y nunca olvide que esta es gente ingrata que cree que los demás le deben todo y hacia la cual ellos no están obligados absolutamente en nada, ni siquiera por esa piedad cristiana que dicen profesar.
P: Soy un estudiante que, al no haber encontrado acomodo en ninguna otra universidad por falta de cupo, está considerando lo que tal vez sea ya la última alternativa posible, ingresar a la Universidad Autónoma de Guadalajara. ¿Que inconveniente puede haber en ello?
R: Aún cuando no todos los estudiantes sean engullidos dentro de la sociedad ultraderechista secreta Tecos, en la Universidad Autónoma de Guadalajara le han destruído despiadadamente sus carreras universitarias a muchos jóvenes, sin importar el semestre que estaban cursando, a veces por la simple sospecha de que pudieran tener simpatías hacia cualquiera de las corrientes de la izquierda (marxismo puro, marxismo-leninismo, trotskismo, maoismo, socialismo, etc.) Inclusive cualquier Teco que tenga alguna animadversión especial en contra de cualquiera de sus compañeros de clase por la razón que sea le puede destruír su vida a un inocente formulando un reporte inventándole cosas que nunca dijo o hizo. En estas cuestiones, pesa mucho más la palabra del Teco delator que la palabra del estudiante. No hay derecho a juicio público o privado para responder a los señalamientos formulados en el reporte del Teco delator, no hay derecho de apelación en contra de la arbitrariedad que se esté cometiendo en contra de quien, a fin de cuentas, es un cliente que se inscribió de buena fé fascinado por la mercadotecnia que esta institución ha utilizado hábilmente en el pasado para esconder sus pecados, un cliente que al no recibir a plenitud los servicios por los cuales pagó su buen dinero se puede considerar, por lo menos, estafado. Obviamente, dentro de esta funesta institución no existe ni siquiera existe el más mínimo derecho de defensa cuando un desafortunado está en vías de ser expulsado ya sea porque le descubrieron que es homosexual, porque está a favor del aborto o porque es un admirador del Ché Guevara. Y ya expulsado, toda la inversión en tiempo y dinero realizada en los estudios cursados en dicha universidad puede considerarse como aventada al caño del drenaje. ¿Vale la pena exponerse a ello? A como están las cosas, ahora que se está reventando el dique que contenía los negros secretos que había estado ocultando esta institución por demasiado tiempo, se está acercando ya el momento en el que el haber sido expulsado de la Universidad Autónoma de Guadalajara por la razón que sea puede considerarse no como un motivo de pena y de vergüenza, sino como un motivo de orgullo, como algo que puede ser sobrellevado con la frente muy en alto, mientras que el haber graduado de esta universidad dejará marcado de por vida al graduado con el estigma del pusilánime, del apocado, del domesticado, o peor aún, con el estigma de la sospecha de que pueda ser un cartucho de dinamita, uno de “ellos”, uno de los fanáticos pertenecientes a esa maldita sociedad secreta que a fin de cuentas sólo están interesados en promover las agendas de quienes en estos momentos son la amenaza más grave y extraordinaria que haya enfrentado México en toda su historia. No precisamente la clase de gente a la cual un empresario quiera ofrecerle empleo para tenerla laborando dentro de su empresa. Si las opciones son ingresar a la Universidad Autónoma de Guadalajara por falta de cupo en otras universidades, o resignarse a perder el semestre o inclusive el año escolar a la espera de otra oportunidad en una universidad diferente, para la gran mayoría de los preparatorianos la segunda opción quizá sea indudablemente la mejor.
P: Soy un "Teco" activo dentro de la organización, a la cual tengo pocos años de haber ingresado, y hasta ahorita que he leído estos documentos me he venido enterando de muchas cosas de las cuales permanecía ignorante. ¿Hay otras cosas que nos han estado ocultando además de todo lo que aparece aquí?
R: A los Tecos de los escalafones inferiores e inclusive a los Tecos de los escalafones intermedios se les ocultan deliberadamente muchos hechos y detalles de los cuales únicamente la jerarquía en su estrato superior tiene pleno conocimiento. Esto es parte deliberada del plan para la conquista del poder en México. El Teco militante de base no está enterado ni es informado ni siquiera del uno por ciento de lo que está ocurriendo no sólo dentro del campus universitario de la UAG -de una facultad a otra- sino inclusive fuera de los muros de la Autónoma de Guadalajara. Si supiera la mitad de lo que realmente está ocurriendo y que sus patronos le han estado ocultando, lo más seguro es que ya lo habrían matado por saber “demasiado”, y en esto los dueños de la Autónoma de Guadalajara no muestran ninguna piedad ni caridad ni siquiera con los suyos propios. Ellos esperan que sus peones los mantengan enterados de todo, absolutamente de todo, esperando de ellos una confianza ciega que ciertamente no es correspondida por esta gente de mentalidad extremista y criminal. Hay muchas cosas que inclusive los hermanos Leaño Álvarez del Castillo le han ocultado a sus propias esposas y a sus propios nietos, cosas que, en caso de enterarse de ellas por vez primera, seguramente dirían “No lo creo. No puede ser cierto. ¿Cómo es posible que mi abuelito (o esposo) haya incurrido en hechos tan atroces como los que ahora se afirman de él?”, enfrentando el mismo terrible dilema moral que los descendientes de muchos inmigrados al continente americano -sobre todo alemanes, austriacos y húngaros- tienen ante sí al descubrir que su ancestro fue un criminal de guerra Nazi culpable de innumerables actos de barbarie (Spectator citará aquí el ejemplo de una mujer, Elfriede Rinkel, que escondió tan bien su colaboración con el régimen Nazi, que ni siquiera su esposo que era judío se llegó a enterar jamás de dicho pasado). La extensa red de complicidades que estos individuos siniestros han forjado con el transcurso de los años fuera del campus universitario, no sólo en la ciudad de Guadalajara sino inclusive en todo México e inclusive fuera de México, red de complicidades que han estado ocultando a capa y espada de sus mismos seguidores, es algo que dejaría con la boca abierta inclusive a los más acuciosos investigadores de este fenómeno social único en su género alrededor del mundo. Si una gran mayoría de los Tecos -no todos- decide romper el silencio soltando todo lo que sabe reforzando lo que ya se tiene, el caudal de testimonios dejaría impactados a todos ellos al tener un atisbo sobre algo cuya magnitud y extensión excede con creces todo lo que ellos creían que era una simple sociedad universitaria secreta, la cual a fin de cuentas no es una “fraternidad estudiantil” al estilo de las fraternidades universitarias norteamericanas que también tienen rituales de “iniciación”, novatadas y secretillos que sólo comparten con sus miembros, sino una organización criminal que ha dejado tras de sí una cauda de asesinatos, agresiones físicas, carreras universitarias destruídas, y ahora un asalto directo hacia las redes del poder en México por la vía de la infiltración, la traición y el engaño. Si los dueños de la Autónoma de Guadalajara, en un genuino acto de arrepentimiento cristiano, decidieran poner por escrito todo lo que han hecho y ordenado desde que se fundó la UAG, seguramente terminarían elaborando una enciclopedia con más volúmenes que la Enciclopedia Salvat. De este tamaño es la extensión de lo que han estado ocultando.
P: ¿Eres un illuminati tratando de engañar? La imagen de la nebulosa reloj de arena generalmente está asociada a estas personas... El ojo que todo lo ve.
R: Spectator ni es un illuminati, ni tiene nada que ver con la masonería, ni es un comunista en activo, ni es marxista-leninista o promotor en activo de estas teorías económicas de la ultraizquierda (como tampoco es promotor en activo del neoliberalismo económico a ultranza), ni está asociado con grupo judío alguno. Lejos de tratar de engañar a nadie, Spectator está dedicado por completo a la diseminación de la verdad, por desagradable y dolorosa que ésta sea. Los comentarios y las contribuciones de las experiencias personales de decenas de personas que han estado enriqueciendo tanto los Foros de Testimonios como las secciones de comentarios de cada bitácora, personas que han estado haciendo libremente estas aportaciones sin esperar retribución económica alguna, han ido confirmando la terrible realidad de lo que está denunciando Spectator. Si las intenciones de Spectator fuesen engañar incautos y enriquecerse personalmente a manos llenas con el engaño, Spectator ya habría echado a andar alguna sociedad secreta utilizando para ello una pirámide de falacias y argumentos tramposos con el fin de reclutar incautos, lavándoles sus cerebros y usándolos como tontos útiles para diseminar los engaños como si fuesen cosa verdadera. A diferencia de la indoctrinación que se dá dentro de las sociedades secretas de la ultraderecha con “verdades” diseminadas a sotto voce, los trabajos de Spectator están a la disposición del mundo entero las 24 horas del día para ser revisados y criticados por cualquier analista, académico, reportero, editorialista o historiador de cualquier parte del mundo, lo cual Spectator jamás habría hecho si lo que ha estado exponiendo fuesen fantasías infundadas, ya que hacer tal cosa conlleva el riesgo de poner tarde o temprano al autor o los autores de tales fantasías a quedar en la picota del ridículo, convertido o convertidos en un hazmerreír mundial. Los materiales expuestos por Spectator tratan de un asunto serio, bastante serio, mortalmente serio. Sin embargo, una observación es correcta: en lo que concierne a la imagen seleccionada por Spectator para representarse a sí mismo (o a sí mismos), la imagen de la conocida nebulosa reloj de arena, esta selección fue plenamente intencional y deliberada precisamente porque es el mejor representativo que existe del símbolo del ojo que todo lo ve; y en este caso es el ojo de Spectator bajo el cual han caído ya las sociedades secretas de la extrema derecha cuyos secretos están siendo expuestos y revelados ante el mundo entero. Estas sociedades funestas acostumbradas a operar en una secrecía mantenida bajo temibles juramentos de lealtad están ahora bajo el siempre vigilante ojo de Spectator. Los espías e infiltradores son ahora los que están siendo vigilados de modo permanente, una vigilancia a la cual se han sumado ya (y se siguen sumando) muchas personas que están ampliando de modo considerable la base de datos de Spectator. Y esta vigilancia es mucho más amplia y mucho más extensa de lo que se puedan imaginar las cabezas de estos movimientos secretos, los cuales no tienen ni la más remota idea de lo que tienen encima de ellos. ¿Qué podrán sentir ahora que están siendo sometidos a una dosis de su propia medicina? En relación a esto último, baste con señalar que, gracias a Spectator, más de uno de los propietarios de estos funestos movimientos clandestinos ha pasado ya varias noches en vela, y se han producido ya varias úlceras estomacales, todo esto como un preludio de lo que está por venírseles encima. Y lo que está por venírseles encima no es culpa alguna de Spectator, es consecuencia de sus propios actos, de su propia maldad. Ellos decidieron seguir el camino que los ha conducido por el sendero del mal, y ha llegado la hora de que se atengan a las consecuencias de sus actos de los cuales ahora deberán tomar plena responsabilidad, tanto ellos como sus enceguecidos seguidores, les guste o no.
P: ¿Eres un illuminati tratando de engañar? La imagen de la nebulosa reloj de arena generalmente está asociada a estas personas... El ojo que todo lo ve.
R: Spectator ni es un illuminati, ni tiene nada que ver con la masonería, ni es un comunista en activo, ni es marxista-leninista o promotor en activo de estas teorías económicas de la ultraizquierda (como tampoco es promotor en activo del neoliberalismo económico a ultranza), ni está asociado con grupo judío alguno. Lejos de tratar de engañar a nadie, Spectator está dedicado por completo a la diseminación de la verdad, por desagradable y dolorosa que ésta sea. Los comentarios y las contribuciones de las experiencias personales de decenas de personas que han estado enriqueciendo tanto los Foros de Testimonios como las secciones de comentarios de cada bitácora, personas que han estado haciendo libremente estas aportaciones sin esperar retribución económica alguna, han ido confirmando la terrible realidad de lo que está denunciando Spectator. Si las intenciones de Spectator fuesen engañar incautos y enriquecerse personalmente a manos llenas con el engaño, Spectator ya habría echado a andar alguna sociedad secreta utilizando para ello una pirámide de falacias y argumentos tramposos con el fin de reclutar incautos, lavándoles sus cerebros y usándolos como tontos útiles para diseminar los engaños como si fuesen cosa verdadera. A diferencia de la indoctrinación que se dá dentro de las sociedades secretas de la ultraderecha con “verdades” diseminadas a sotto voce, los trabajos de Spectator están a la disposición del mundo entero las 24 horas del día para ser revisados y criticados por cualquier analista, académico, reportero, editorialista o historiador de cualquier parte del mundo, lo cual Spectator jamás habría hecho si lo que ha estado exponiendo fuesen fantasías infundadas, ya que hacer tal cosa conlleva el riesgo de poner tarde o temprano al autor o los autores de tales fantasías a quedar en la picota del ridículo, convertido o convertidos en un hazmerreír mundial. Los materiales expuestos por Spectator tratan de un asunto serio, bastante serio, mortalmente serio. Sin embargo, una observación es correcta: en lo que concierne a la imagen seleccionada por Spectator para representarse a sí mismo (o a sí mismos), la imagen de la conocida nebulosa reloj de arena, esta selección fue plenamente intencional y deliberada precisamente porque es el mejor representativo que existe del símbolo del ojo que todo lo ve; y en este caso es el ojo de Spectator bajo el cual han caído ya las sociedades secretas de la extrema derecha cuyos secretos están siendo expuestos y revelados ante el mundo entero. Estas sociedades funestas acostumbradas a operar en una secrecía mantenida bajo temibles juramentos de lealtad están ahora bajo el siempre vigilante ojo de Spectator. Los espías e infiltradores son ahora los que están siendo vigilados de modo permanente, una vigilancia a la cual se han sumado ya (y se siguen sumando) muchas personas que están ampliando de modo considerable la base de datos de Spectator. Y esta vigilancia es mucho más amplia y mucho más extensa de lo que se puedan imaginar las cabezas de estos movimientos secretos, los cuales no tienen ni la más remota idea de lo que tienen encima de ellos. ¿Qué podrán sentir ahora que están siendo sometidos a una dosis de su propia medicina? En relación a esto último, baste con señalar que, gracias a Spectator, más de uno de los propietarios de estos funestos movimientos clandestinos ha pasado ya varias noches en vela, y se han producido ya varias úlceras estomacales, todo esto como un preludio de lo que está por venírseles encima. Y lo que está por venírseles encima no es culpa alguna de Spectator, es consecuencia de sus propios actos, de su propia maldad. Ellos decidieron seguir el camino que los ha conducido por el sendero del mal, y ha llegado la hora de que se atengan a las consecuencias de sus actos de los cuales ahora deberán tomar plena responsabilidad, tanto ellos como sus enceguecidos seguidores, les guste o no.
P: ¿Siente alguna animadversión Spectator hacia el Partido Acción Nacional?
R: Spectator no tiene nada personal en contra del Partido Acción Nacional al igual que una persona ordinaria no debería tener nada en contra de un leproso, infectado por la bacteria Mycobacterium leprae, que está padeciendo su enfermedad en grado avanzado. Spectator no alberga nada en contra del huésped que ha sido invadido por un patógeno peligroso que eventualmente lo puede llevar hasta su propia tumba. El verdadero enemigo no es el Partido Acción Nacional auténtico de antaño fundado por Manuel Gómez Morín, sino el parásito que lo ha infectado y que se ha posesionado de buena parte de los recursos que tanto trabajo les costó reunir a los panistas del pasado. Y se trata de un patógeno que en caso de que por su acción nociva termine dañando tanto a su huésped que ya no le sirva de nada, simplemente saltará hacia otro huésped, trátese del PRI o del Partido Verde Ecologista de México o el Partido Nueva Alianza, porque éste patógeno no tiene más lealtades ni más objetivos que los suyos propios.
P: ¿No se ha estado aprovechando Spectator oportunísticamente de notas periodísticas escandalosas y de columnas editoriales de políticos amargados y resentidos para construír su caso en contra del régimen actual emanado de la derecha y la extrema derecha?
R: Si así fuese, Spectator podría haber abultado generosamente sus expedientes con muchos materiales adicionales que por su naturaleza escandalosa habrían servido para nutrir o amplificar infinidad de rumores sin sustento, algo que Spectator se ha abstenido de hacer. Tal es el caso del empresario chino-mexicano Zhenli Ye Gon a quien agentes federales le encontraron en una residencia suya una cantidad de 204 millones de dólares en efectivo, y el cual tras esto hizo declaraciones impactantes el 2 de julio del 2007, asegurando que Javier Lozano Alarcón, el Secretario de Trabajo de Felipe Calderón, amenazó con matarlo, a menos de que guardara las bolsas de dinero, agregando que la mayor parte del dinero pertenecía al Partido Acción Nacional y que funcionarios del PAN fueron quienes le enviaron en el 2006 bolsas de lona repletas con 5 millones de dólares en efectivo cada una, de lo cual afirma tener videos y audios, alegatos que detonaron la exigencia de los partidos de oposición de que se investigara a fondo la veracidad de dichas declaraciones. Spectator jamás ha dado credibilidad alguna a las declaraciones de Zhenli Ye Gon ni ha hecho mención de tan serias acusaciones en ninguno de sus trabajos por la simple razón de que sus alegatos no son creíbles bajo ninguna perspectiva. Nadie en su sano juicio guardaría escondidos en su casa 204 millones de dólares en billetes de denominación legal, pudiendo tenerlos depositados en un banco nacional o extranjero produciendo cada mes decenas de miles de dólares por concepto de intereses. Estas declaraciones deben tomarse como un intento de chantajear al gobierno de México -a sabiendas de la forma tan cuestionada en la cual Felipe Calderón llegó a la Presidencia- con el fin de que éste dé marcha atrás retirando todos los cargos y acusaciones en contra del empresario, regresándole los 204 millones de dólares, y no son en nada diferentes a las amenazas de chantaje esgrimidas por el corrupto Carlos Ahumada en base a los supuestos dos videos no-revelados que afirma tener aún en sus manos y los cuales amenaza con darlos a “conocer” si no se le permite volver a su vida “de antes”. Ni siquiera el hecho extraño de que fue el mismo Presidente Vicente Fox quien en una ceremonia que se llevó a cabo el 3 de febrero de 2003 en el auditorio Benito Juárez le entregó personalmente su carta de naturalización a Zhenli Ye Gon ha sido utilizado por Spectator en ninguno de sus materiales. Y así como este ejemplo hay miles en los cuales Spectator se ha abstenido por completo de incluír materiales de confiabilidad dudosa, porque de hacer tal cosa los trabajos de Spectator se convertirían en mero material propagandístico degradando la fuerza de sus denuncias a la lamentable mediocridad que caracteriza los libelos de la extrema derecha elaborados por tipos tales como Julius Streicher y Salvador Borrego.
P: Quienes hemos estudiado en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) podemos dar fé y nos consta que ahí, además de los estudios universitarios propios de cada carrera, como actividad extracurricular o inclusive dentro de algunas materias bajo algunos profesores se ha estado impartiendo entrenamiento ideológico propio de la ultraderecha. ¿No está incurriendo Spectator en un revisionismo de la Historia al tratar de hacernos creer ahora que todo esto fue un transplante previo llevado a cabo desde Guadalajara?
R: Se reconoce que Puebla tiene su propio historial de admiradores del Nazismo Hitleriano que data desde hace varias décadas, lo cual ha sido conocido tanto dentro como fuera de México. A modo de ejemplo, podemos citar el libro Terrorism: Essential Primary Sources editado para la casa Thomson Gale en el 2006 por K. Lee Lerner y Brenda Wilmoth Lerner, del cual tomamos del capítulo dos (Terrorismo Político) en su sección “México: Conflicto en el Campus” el siguiente párrafo referenciado a la publicación Latin American Newsletters elaborada por Intelligence Research Ltd. en su edición del 11 de agosto de 1972: “La tensión está creciendo en los campus universitarios, con grupos paramilitares volviéndose más agresivos. La tensión ha ido aumentando como resultado, más que nada, de la agresividad creciente de estos grupos terroristas de extrema derecha, conocidos generalmente como Las Porras, aunque a veces ostentando un nombre particular, como Los Halcones en la Ciudad de México. En Puebla, unas 65 millas al sureste de la capital, estas bandas son entrenadas por oficiales del ejército, y desfilan por las calles portando frecuentemente banderas nazis. Nadie duda que están conectados con una u otra agencia gubernamental, pero el misterio es siempre, ¿cuál y bajo qué autoridad? Pero el incidente más inflamatorio ocurrió en Puebla (julio de 1972), en donde el director izquierdista de la Preparatoria (Benito Juárez) de la universidad (oficial), Joel Arriaga Navarro, fue acribillado una noche al final del mes pasado cuando regresaba de una fiesta manejando hacia su casa.” Hasta la fecha, el crimen permanece impune como impunes permanecen también todos los demás asesinatos que han sido ordenados por los criminales cabecillas de la extrema derecha mexicana. Sin embargo, el dudoso privilegio de haber sido el pionero en la germinación de los movimientos secretos de la extrema derecha en México no corresponde, históricamente hablando, a la UPAEP, sino a la gran abuela predecesora de todo esto, la Universidad Autónoma de Guadalajara, por la simple y sencilla razón de que primero -mucho antes- fue la Universidad Autónoma de Guadalajara y mucho tiempo después se creó la UPAEP. Lo que hoy muchos llaman masonería Cristera en obvia alusión a sociedades clandestinas como Los Tecos y El Yunque nació al fragor de la Guerra Cristera, cuyo foco principal de rebelión estuvo centrado no en Puebla sino en Colima y en los Altos de Jalisco. La primera universidad privada no sólo en México sino en América Latina no fue la UPAEP sino la Autónoma de Guadalajara, creándose con ello el campo propicio para la fundación de lo que comenzó siendo una sociedad universitaria secreta para llevar a cabo posteriormente una expansión colosal hacia el resto de la República Mexicana. Y la Autónoma de Guadalajara nació y creció a la par con el Nazismo en Alemania haciéndoles posible a sus dueños actuar como custodios de mucha de la propaganda que estaba siendo generada por la maquinaria Nazi en Europa, otro “privilegio” al cual a la UPAEP ya no le tocó compartir. Naturalmente, al igual que el Diablo que, entre otras tantas cosas, se supone que está muy interesado en convencer a todos los hombres de su no-existencia, del mismo modo los Tecos de la Autónoma de Guadalajara han propiciado ellos mismos -por las mismas razones que las del Diablo- que en cada Estado de la República Mexicana queden convencidos de que ellos -los Tecos- no tuvieron absolutamente nada que ver en la fundación de tales monstruosidades fuera de la ciudad de Guadalajara. Esta desinformación hasta la fecha ha sido utilizada ventajosamente por ellos y les ha aumentado enormemente su alcance detrás del telón para jalar las cuerdas a su antojo moviendo a los demás como simples marionetas, ventaja logística que con las revelaciones que se han estado llevando a cabo en publicaciones tales como Los Blogs de Spectator ha llegado a su fin. El misterio ha sido develado, y ahora ya no hay misterio, tan sólo hay un puñado de gente siniestra que cada día está siendo acorralada más y más en un callejón sin salida conforme aumentan las defecciones y la ira de quienes descubren que han sido engañados por ellos, lo cual los ha vuelto más peligrosos de lo que siempre han sido.
P: Soy un empresario que admira la noble y extraordinaria labor que está siendo efectuada por el equipo Spectator, y quisiera hacer una contribución económica generosa sin pedir nada a cambio, para ayudar al equipo Spectator a solventar los fuertes gastos que seguramente ha de tener en la investigación, recabación y publicación de los documentos que aquí se diseminan. La donación que quiero otorgar puede ser efectuada en forma tal que esta pueda ser retirada en todo o en parte con una clave de acceso confidencial sin necesidad de que se tenga que dar identificación alguna, algo así como una tarjeta de débito con acceso ilimitado a una buena cantidad de recursos. ¿Qué me sugiere el equipo Spectator para que le pueda hacer llegar mi donación?
R: Spectator tiene por norma, desde el momento mismo de su incepción, no solicitar ni aceptar la ayuda económica de nadie. Cualquier apoyo económico a las labores de Spectator podría malinterpretarse como un intento por obtener un beneficio económico con lo que aquí se está haciendo, y a Spectator no lo mueven fines de lucro. Por esto mismo, cualquier persona o grupo de personas que se presenten ante cualquier organización o persona en busca de ayuda económica diciendo ir en representación de Spectator están incurriendo en un delito y deben ser reportadas ante las autoridades. De cualquier modo, Spectator agradece de antemano estos desinteresados intentos de ayuda económica; y en todo caso quien desee apoyar a Spectator lo puede hacer contribuyendo a la mayor difusión posible de estos documentos con sus familiares, amigos, conocidos, empleados, patrones, y/o compañeros de trabajo y a través de Internet, o mejor aún, distribuyendo copias de los trabajos de Spectator en discos CD o en cualquier otro dispositivo de almacenamiento electrónico, como los discos duros portátiles y los flash drives USB, teniendo ésto último la ventaja de proveer en algo que cabe en la palma de una mano una copia permanente de acceso rápido a todos los trabajos de Spectator, actuando como un respaldo permanente e imborrable.
P: ¿Se justifica la violencia para poder enfrentar con algunas posibilidades de éxito la terrible amenaza que presentan a México y a Latinoamérica el Yunque y Los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara?
R: Eso es justo lo que ellos quisieran, porque les daría un pretexto para iniciar una escalada de represión. La violencia tiene la curiosa característica de que, a la larga, termina generando más violencia, dejando las cosas peor que como estaban y revirtiéndose en contra de quienes recurren a ella. Basta ver lo que está sucediendo en el Medio Oriente para captar esta lección de la vida en toda su plenitud. Los tipos que encabezan movimientos siniestros como el Yunque y Los Tecos son ya de por sí gente mafiosa que sólo está esperando la oportunidad para dar rienda suelta a sus instintos criminales, para vaciar en contra de alguien su odio furioso e irracional incurriendo en arbitrariedades y atrocidades de las que ni siquiera las alimañas son capaces. Es mucho más efectivo denunciarlos, exponerlos, quitarles la máscara, y correr la voz de todo lo que se sabe sobre ellos. Aquí Spectator traerá a colación lo que sucedió en Alemania cuando Hitler estaba moviéndose como un verdadero demonio para tratar de convertirse en dictador absoluto de dicho país, cuando necesitaba urgentemente de una buena razón que le diese el pretexto para hacer todo lo que le pegase la gana de hacer sin el “estorbo” de la democracia Weimariana. Esa razón fue el incendio del Reichstag (el Parlamento Alemán) ocurrido la noche del 27 de febrero de 1933. El atentado fue atribuído de inmediato por los Nazis a “una conspiración comunista” (o, más propiamente dicho, a una “conspiración judía comunista”). La maquinaria Nazi se movilizó eficientemente para detener a cinco sospechosos, de los cuales únicamente uno de ellos, Marinus van der Lubbe (no-judío), fue encontrado culpable por el Reichsgericht, la vieja Alta Corte Imperial Alemana (antes de que Hitler nazificara todo el aparato de justicia adaptándolo a sus propias y enfermizas necesidades). Aunque hasta la fecha subsisten dudas con respecto a lo que realmente ocurrió detrás del incendio del Reichstag, todo parece indicar que el hombre que fue encontrado culpable del atentado -en base a su propia confesión arrancada por las técnicas de tormento que ya para entonces estaban comenzando a ser “estrenadas” por los Nazis- actuó por cuenta propia. O sea, que se puede presumir que el incendio del Reichstag fue presuntamente el acto de un solo hombre y no el resultado de una “conspiración comunista”. Sea como fuere, el caso es que por un atentado del cual sólo se pudo encontrar culpable en los Tribunales alemanes a un solo hombre, Hitler en los hechos logró terminar prácticamente con todas las libertades civiles logrando la consolidación total y absoluta de su imperio de terror que estaba por comenzar, lo cual ha dado pie a la sospecha de que detrás del incendio del Reichstag los Nazis estuvieron involucrados en la planeación y en la ejecución desde un principio (aquí en necesario agregar que en 1981 una Corte de Berlín Occidental revirtió el veredicto de 1933 absolviendo a Marinus van der Lubbe de los cargos). La violencia en contra de la extrema derecha, independientemente de que conlleva el riesgo de arrastrar consigo a mucha gente inocente que nada tiene que ver con estos líos, podría ser utilizada ventajosamente por los siniestros y maquiavélicos creadores de la Organización Nacional del Yunque, al igual que como Hitler lo hiciera en 1933, para iniciar una guerra sucia en contra de todos sus opositores y adversarios, aunque a fin de cuentas ellos mismos son muy capaces de llevar a cabo acciones de índole terrorista con el fin de provocar a la izquierda o echarle la culpa a la izquierda de algo en lo que probablemente nunca tuvo nada que ver, lo cual da pie a varias interrogantes interesantes: ¿Estuvo gente ligada a la extrema derecha detrás de la desaparición de dos presuntos integrantes del Ejército Popular Revolucionario, Edmundo Reyes Amaya y Raymundo Rivera Bravo, con el fin de provocar una respuesta airada de parte del EPR, traducida en los actos de sabotaje en contra de las instalaciones de PEMEX en Nuevo León, Guanajuato y Querétaro ocurridos el 22 de junio, el 5 de julio y la madrugada del martes 10 de julio del 2007, con el fin ulterior de propiciar el inicio y la escalada de una guerra sucia en contra del EPR, algo para lo cual la extrema derecha tiene posicionado precisamente como Secretario de Gobernación a un individuo de la derecha jalisciense con fama de represor? ¿Estuvo gente de la extrema derecha involucrada de alguna manera en el asesinato a sangre fría del periodista norteamericano Bradley Roland Will -por el cual los izquierdistas de Oaxaca tenían gran aprecio- con el fin de echarle la culpa a los mismos integrantes de la APPO (Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca) justificando así una escalada represiva en Oaxaca? Las dudas que persisten en torno a la posible participación de los mismos Nazis en el incendio del Reichstag nos obliga a plantearnos estas interrogantes porque, a fin de cuentas, los ultraderechistas alemanes del siglo pasado y los ultraderechistas mexicanos del tercer milenio, son dos manifestaciones del mismo fenómeno, con la misma proclividad a utilizar las mismas tácticas cochinas de siempre, lo cual incluye auto-atentados. De modo que, para no agravar más las cosas y no darle a la dupla Tecos-Yunque los pretextos (y los mártires) que necesita para proclamarse atacada “justificando” así una respuesta violenta que la ayude a impulsar sus propósitos, la mejor vía posible actual de ataque en contra de la extrema derecha dadas las circunstancias históricas por las cuales está atravesando México es por la vía pacífica, teniendo mucho cuidado de no confundir el pacifismo con la cobardía.
P: ¿Qué tantas ramas del saber humano domina Spectator?
R: Las suficientes como para que los cabecillas de la ultraderecha clandestina así como todos los embotados con las fantasías y las convicciones ultrafanáticas de la extrema derecha comiencen a sospechar de que se están enfrentando a su peor pesadilla hecha realidad.
P: ¿Por qué en ocasiones transcurren varias semanas sin que aparezca publicado un nuevo trabajo de Spectator?
R: Estos aparentes períodos de inactividad de hecho son períodos de una actividad intensa en los que Spectator se encuentra investigando a fondo material importante que en ocasiones incluye datos que le son proporcionados por su creciente red de informantes, datos que deben ser cotejados y corroborados para su veracidad y autenticidad, sometidos a veces no sólo a una verificación cuidadosa sino inclusive a una segunda e inclusive una tercera verificación. Los lectores de Spectator merecen y esperan obtener la información más confiable que se les pueda proporcionar; no hacer tal cosa equivaldría a incurrir en el mismo vicio en el que caen repetidamente los literatos de la ultraderecha que escriben y meten en sus obras lo primero que se les viene a la mente sin cerciorarse primero de que lo que están metiendo sean hechos indiscutiblemente verdaderos. Falsear e inventar es cosa fácil, eso cualquiera lo puede hacer. Pero documentar la verdad histórica resulta en ocasiones una ardua tarea que pone a prueba la paciencia del investigador requiriendo poner en suspenso otras tareas menos apremiantes. Tómese en cuenta también que Spectator se encuentra monitoreando diariamente cientos de publicaciones impresas y documentos Internet además de estar tomando conocimiento constante de los contenidos de todos los comentarios enviados a las secciones de comentarios de cada una de las decenas de bitácoras que ya han sido publicadas con el propósito de darle una respuesta apropiada a aquellos comentarios que ameriten una respuesta; eso además de estar revisando toda la correspondencia confidencial que sea remitida al Buzón de Spectator.
P: ¿Por qué en ocasiones transcurren varias semanas sin que aparezca publicado un nuevo trabajo de Spectator?
R: Estos aparentes períodos de inactividad de hecho son períodos de una actividad intensa en los que Spectator se encuentra investigando a fondo material importante que en ocasiones incluye datos que le son proporcionados por su creciente red de informantes, datos que deben ser cotejados y corroborados para su veracidad y autenticidad, sometidos a veces no sólo a una verificación cuidadosa sino inclusive a una segunda e inclusive una tercera verificación. Los lectores de Spectator merecen y esperan obtener la información más confiable que se les pueda proporcionar; no hacer tal cosa equivaldría a incurrir en el mismo vicio en el que caen repetidamente los literatos de la ultraderecha que escriben y meten en sus obras lo primero que se les viene a la mente sin cerciorarse primero de que lo que están metiendo sean hechos indiscutiblemente verdaderos. Falsear e inventar es cosa fácil, eso cualquiera lo puede hacer. Pero documentar la verdad histórica resulta en ocasiones una ardua tarea que pone a prueba la paciencia del investigador requiriendo poner en suspenso otras tareas menos apremiantes. Tómese en cuenta también que Spectator se encuentra monitoreando diariamente cientos de publicaciones impresas y documentos Internet además de estar tomando conocimiento constante de los contenidos de todos los comentarios enviados a las secciones de comentarios de cada una de las decenas de bitácoras que ya han sido publicadas con el propósito de darle una respuesta apropiada a aquellos comentarios que ameriten una respuesta; eso además de estar revisando toda la correspondencia confidencial que sea remitida al Buzón de Spectator.
P: ¿Qué hay de cierto en relación a los intentos de soborno que ha estado recibiendo Spectator bajo la condición de que deje de publicar sus materiales?
R: Esto no es algo que deba preocupar a los lectores de Spectator, porque Spectator está muy por encima de tales intentos de corrupción; cualquier intentona de sobornar a Spectator se estrellará contra un muro de concreto, contra un pedestal de granito macizo. Si Spectator hubiera sucumbido a uno solo de los intentos de soborno con los que ha sido tentado, sus detractores podrían decir al final del día: “Spectator era tan sólo un chantajista, un extorsionador que desde el principio sólo estaba interesado en hacer una suma considerable de dinero a cambio de retirar de la circulación toda la información que obra en sus manos”. El no haber aceptado jamás tales ofertas pone a Spectator por encima de tales acusaciones. Entre las ofertas de soborno que ha recibido Spectator, destaca una que consistía en el ofrecimiento de un depósito en un banco suizo de una suma considerable de dinero, una suma de seis cifras en dólares, a cambio de entregarle al funcionario bancario al momento de cerrarse el trato la lista completa de todos los sitios en Internet en donde Spectator ha puesto sus materiales así como las claves de acceso -verificadas personalmente por el funcionario bancario como válidas- de todas las cuentas en donde están colocados dichos materiales, así como la cesión de todos los derechos de todos los trabajos de Spectator publicados en Internet bajo la licencia Creative Commons. Esta oferta de soborno, al igual que todas las demás, está en el cesto de basura que Spectator tiene reservado para ello. De cualquier modo, el que alguien esté dispuesto a erogar una suma tan fuerte de dinero con tal de lograr que los materiales de Spectator dejen de ser publicados en Internet para que no puedan ser vistos por nadie, refuerza la observación de que algo de lo que está publicando Spectator está tocando un nervio muy doloroso y está preocupando profundamente a gente muy importante que cuenta con recursos económicos en amplia abundancia.
P: ¿Qué beneficio personal espera obtener Spectator de todo lo que está haciendo?
R: Todo lo que ha hecho Spectator lo ha hecho sin fines de lucro. Spectator no espera obtener nada a cambio de su trabajo, excepto la satisfacción de haber contribuído a exponer lo que tal vez sea la peor amenaza que se cierne sobre la democracia mexicana al principio del nuevo milenio. Si un solo joven se salva de caer en manos de cualquiera de las sectas encubiertas de la extrema derecha, si un solo joven se salva a sí mismo de ser reclutado por ellos, éste solo hecho habrá justificado con creces todo lo que ha hecho Spectator.

